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lunes, 24 de noviembre de 2008

CÓMO CONSUMIR LAS FRUTAS

CÓMO CONSUMIR LAS FRUTAS

El aparato digestivo humano evolucionó a partir de una dieta de frutas y sus parientes cercanos, las nueces y las semillas. Es un hecho biológico que la fruta fresca y los frutos secos contienen todos los minerales, vitaminas, azúcares naturales y aminoácidos necesarios para la alimentación humana.
Algunos «expertos» siguen asegurando lo contrario, aduciendo que, dado que las frutas contienen pocas proteínas per se, resultan por tanto insuficientes para mantener la salud humana. Si bien es verdad que las frutas contienen muy pocas moléculas de proteínas complejas completas, como las que se hallan en la carne y los huevos, no es menos cierto que el cuerpo no puede utilizar las proteínas completas de la carne y los huevos. Antes debe dedicar un tiempo considerable a digerir y fragmentar estas proteínas, a fin de estructurar luego sus aminoácidos y para elaborar las proteínas específicas que necesita el organismo humano. Las frutas frescas y los frutos secos proporcionan estos elementos básicos en forma de aminoácidos libres, así como todas las enzimas sinérgicas y vitaminas con que se asocian, con lo cual ahorran al cuerpo todo el tiempo, energía y esfuerzo digestivo que requieren las proteínas animales complejas.
Debido a una ignorancia de la trofología y de los rudimentos de la nutrición, se ha acusado injustamente a las frutas frescas de toda clase de crímenes alimentarios. El «experto» en nutrición Dr. William Henry Potter, en su libro Eating lo Live Long, condenó las frutas como «uno de los más perniciosos y reprensibles despropósitos dietéticos», y el Dr. Percy Howe, de la Universidad de Harvard, observó que la mayoría de la gente tiene problemas para digerir las naranjas junto con las comidas, aunque también advirtió que tales problemas desaparecían por completo cuando las naranjas se comían separadamente.
Es cierto que muchas frutas -especialmente los melones y las frutas ácidas- causan trastornos digestivos, fermentan en el estómago y proporcionan muy poco alimento cuando son consumidas indiscriminadamente con otros alimentos incompatibles.
Pero cuando se comen solas y en suficiente cantidad, las frutas frescas proporcionan todas las enzimas, vitaminas, aminoácidos y energía que el cuerpo necesita para una salud y vitalidad óptimas. También son sumamente depuradoras y
desintoxicantes, siendo éste el motivo de que mucha gente experimente diarreas y otras molestias durante las primeras semanas de una dieta exclusivamente de frutas.
El culturista sueco Andreas Cahling, ganador de los codiciados títulos de «Mister Europa» y «Míster Universo», es exclusivamente frugívoro. No come carne ni productos lácteos, ¡y ni siquiera cereales o verduras! Y aun así, su cuerpo es tan robusto y su salud tan resistente como los de sus carnívoros competidores, que se sienten en la necesidad de consumir cada día varias libras de carne, docenas de huevos y litros de leche para acumular proteínas.
El mayor error que suele cometerse al emprender una dieta exclusivamente de fruta es el de no comer la suficiente cantidad. El segundo error consiste en desechar las partes más nutritivas de la fruta. La fruta se compone principalmente de agua. Los frugívoros como Andreas Cahling, por tanto, «liquidan» media
docena de plátanos o una docena de manzanas o hasta un par de kilos de uva de una sentada. Y se comen siempre las fibras blancas entre los gajos de naranja, los corazones de peras y manzanas y la piel de las uvas, porque son las partes que contienen las enzimas más potentes y la mayor proporción de aminoácidos. Las semillas, corazones y fibras de la fruta deben masticarse bien, hasta darles una consistencia líquida.
La fruta proporciona sus mejores beneficios nutritivos cuando consume con el estómago vacío, pues buena parte de ella pasa directa- mente al intestino delgado. Pero, a menos que se alimente únicamente de frutas y zumos de fruta, debería usted limitar su consumo diario te una o dos comidas exclusivamente a base de frutas. El hecho de come- fruta o beber zumo de fruta entre comidas a base de proteínas y féculas puede inhibir considerablemente su digestión, porque el estómago aún estará ocupado digiriendo las proteínas o los hidratos de carbono cuando reciba la fruta. Asimismo, las frutas dulces y las ácidas deben comerse en momentos separados, y no se ha de endulzar ninguna fruta con azúcar o miel, porque los otros azúcares no combinan bien con la fruta.
Si toma usted hidratos de carbono para desayunar y proteínas para cenar, puede prepararse un almuerzo muy saludable a base únicamente de fruta fresca (y cruda, por supuesto). Esta costumbre es particularmente beneficiosa para los comedores de carne, ya que la comida a base de frutas proporciona enzimas activas, masa fibrosa fresca y ácidos naturales que contribuyen a eliminar los subproductos de la putrefacción del tracto intestinal y la corriente sanguínea. Como extensión de esta comida diaria a base de fruta, puede usted declarar un «día semanal de la fruta» en el que se alimentará exclusivamente de fruta fresca de la mañana a la noche.
Todo esto es mucho más fácil de poner en práctica de lo que parece. El mayor obstáculo no es fisiológico, sino psicológico. Como Walter Bahegot observó en cierta ocasión, «el dolor de una nueva idea es uno de los más intensos de la naturaleza humana... Sus ideas favoritas pueden ser erróneas; sus más firmes creencias, infundadas». Y sus alimentos favoritos pueden ser la causa fundamental de sus peores problemas. Es un hecho comprobado que a la gente le resulta mucho más fácil creer una mentira que han oído repetir mil veces que una verdad que nunca habían oído antes. Primero hay que «desaprender» los vicios dietéticos arraigados desde la primera infancia, y luego familiarizarse con los datos objetivos sobre la dieta y la nutrición. Y para ello no hay que creer en la palabra de nadie. Si se limita a seguir el Tao de la alimentación y las normas de la trofología durante unos pocos meses, su propio cuerpo le proporcionará todas las pruebas necesarias, y, a menos que no le importen nada su salud y su longevidad, no tardará en adoptar estos nuevos hábitos como una parte natural y permanente de su vida diaria.
Los regímenes taoístas no exigen una rigurosa mortificación ni aburrimiento culinario. Utilizando su imaginación y sus conocimientos de trofología, le será fácil preparar comidas compatibles, digeribles y nutritivas que resulten muy agradables al paladar. Y, ¿qué problema representa el poner de vez en cuando en la mesa algo de fruta fresca, frutos secos y semillas en lugar de cocinar un revoltillo incompatible? Asimismo, si deja la despensa vacía, estará motivado para salir con más frecuencia a comprar productos frescos y ricos en enzimas en lugar de recurrir a productos enlatados, elaborados y refinados que no le proporcionan ningún alimento y provocan numerosos trastornos en su aparato digestivo.
Por otra parte, comer aun en los más exóticos restaurantes no es ninguna excusa para cometer crímenes culinarios contra su organismo. Puede encargar un menú perfectamente equilibrado y trofológicamente compatible en casi cualquier restaurante que prepare la comida al momento. Eso, desde luego, excluye a todos los establecimientos de comidas rápidas, donde ésta se prepara con mucha antelación a partir de productos elaborados. Pero en un restaurante italiano puede solicitar una buena comida a base de hidratos de carbono compuesta por un plato de pasta con salsa de tomate (sin queso ni carne, por favor) y complementada por una abundante ensalada vegetal. En un restaurante especializado en carnes puede pedir un gran bistec, si le apetece, pero prescinda del pan, solicite que le sirvan la carne muy poco hecha y compleméntela con una ensalada del tiempo. Si se encuentra ante un gran buffet cargado con toda clase de postres tentadores que usted sabe no podrá resistir tras los platos principales, pues prescinda de los platos principales y cómase dos o tres postres, tras preparar su estómago con las enzimas y la fibra de una buena ensalada. Donde hay una voluntad, hay un camino, y ahora que ya conoce el Camino, todo depende de su voluntad de practicarlo.

Recuerden:
“La primera riqueza es la salud”. (Ralph Waldo Emerson)
“La mejor medicina es un ánimo gozoso”. (Salomón)
“Que tu alimento sea tu única medicina”. (Hipócrates)
“Lo más importante de la curación consiste en querer ser curado”. (Séneca)“La libertad y la salud se asemejan: su verdadero valor se conoce cuando nos faltan”. (Henri Becque)
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