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domingo, 23 de noviembre de 2008

El ALIMENTO COMO MEDICINA

LA DIETA Y LA NUTRICION

El ALIMENTO COMO MEDICINA

Sun Ssu-mo, el médico taoísta de la dinastía Tang que supo diagnosticar y curar el beriberi (enfermedad debida a una deficiencia nutricional) hace 1.300 años, casi un milenio antes de que los médicos europeos llegaran a las mismas conclusiones en 1642, escribió en su obra Recetas preciosas:
Un médico verdaderamente bueno descubre primero la causa de la enfermedad y, cuando la ha encontrado, trata de curarla mediante la alimentación. Sólo cuando la alimentación fracasa receta medicamentos.
Hipócrates, el padre de la medicina occidental, compartía el mismo parecer cuando advirtió a sus estudiantes, «que vuestro alimento sea vuestra medicina», pero los médicos occidentales contemporáneos parecen haber olvidado tan sabias palabras, así como las del célebre Dr. Charles Mayo, uno de los más destacados médicos norteamericanos del siglo XX:
La resistencia normal a la enfermedad depende directamente de uña alimentación adecuada. La resistencia normal a la enfermedad no sale nunca de un frasco de píldoras. La adecuada alimentación es la cuna de una resistencia normal, el terreno de juegos de una inmunidad normal, el taller de una buena salud y el laboratorio de una larga vida.
La terapia nutricional era antes parte habitual de la práctica médica occidental, pero los médicos occidentales convencionales de la actualidad ni siquiera se interesan por los hábitos dietéticos de sus pacientes a la hora de establecer un diagnóstico, ni les proporcionan consejos dietéticos junto con los potentes fármacos sintéticos que tan despreocupadamente recetan.
Un comité federal de investigación nombrado por el Consejo Nacional de Investigaciones y presidido por el Dr. Myron Winick, director del Instituto de Nutrición Humana de la facultad de medicina y cirugía de la Universidad de Columbia, informó en julio de 1985 que las escuelas de medicina de los Estados Unidos no proporcionan a sus estudiantes ni la más rudimentaria información sobre terapia nutricional, a pesar de la creciente comprensión de su importancia por parte del público en general. De hecho, las seis principales causas de muerte prematura en los Estados Unidos de hoy se han podido relacionar con factores dietéticos: enfermedades cardíacas, cáncer, apoplejía, diabetes, arteriosclerosis y cirrosis hepática.
Un cambio radical en los hábitos dietéticos norteamericanos conllevaría un poderoso impacto preventivo contra estas enfermedades mortales, pero eso exigiría una tremenda revolución en las lucrativas industrias médica, farmacéutica y alimenticia.
Según el informe del Dr. Winick, «la orientación filosófica del cuerpo docente de numerosas escuelas de medicina norteamericanas todavía no concede tanta atención al campo de la medicina preventiva como a los de diagnóstico y de tratamiento». La raíz de la medicina preventiva se halla en la alimentación y la terapia nutricional, no en la farmacología o la cirugía, y el enfoque preventivo de la medicina exige que sea el paciente, no el médico, quien desempeñe el papel principal. ¡No es de extrañar, pues, que la clase médica norteamericana se oponga tan tenazmente a esta amenaza contra su multimillonaria industria! para que el lector se haga una idea de la eficacia con que diversos alimentos corrientes pueden ser utilizados como medicamentos preventivos y curativos, expondremos a continuación las propiedades de tres de los más poderosos alimentos terapéuticos: el ajo, la uva y las cerezas. En el apéndice III se incluye una lista exhaustiva de los alimentos medicinales, clasificados según las enfermedades que pueden curar.

Recuerden:
“La primera riqueza es la salud”. (Ralph Waldo Emerson)
“La mejor medicina es un ánimo gozoso”. (Salomón)
“Que tu alimento sea tu única medicina”. (Hipócrates)
“Lo más importante de la curación consiste en querer ser curado”. (Séneca)“La libertad y la salud se asemejan: su verdadero valor se conoce cuando nos faltan”. (Henri Becque)
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exisalud@gmail.com

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