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domingo, 23 de noviembre de 2008

LAS CEREZAS

LAS CEREZAS

Utilizadas terapéuticamente, las cerezas son nutritivas, desintoxicantes y laxantes, y estimulan el sistema nervioso, los órganos vitales y las glándulas. Sus marcadas propiedades antiflogísticas y antiputrescentes hacen de ellas un excelente coadyuvante para combatir los efectos nocivos de la putrefacción de proteínas animales en el tracto intestinal. Las cerezas son aptas para los diabéticos, porque el azúcar que contienen es únicamente levulosa, que puede pasar directamente al torrente sanguíneo sin ser transformada antes por la insulina.
Al igual que en el caso de las uvas, las cerezas oscuras son las toas efectivas desde el punto de vista medicinal, y también deben consumirse en crudo para aprovechar sus beneficios terapéuticos. Se las puede masticar o bien beber su zumo recién extraído. La pasteurización, empero, destruye los elementos bioactivos que convierten a las cerezas en un poderoso medicamento. Como alimento infantil, el zumo de cerezas crudas protege el sensible organismo del niño contra toda clase de trastornos digestivos, incluyendo los producidos por la leche de vaca pasteurizada, y aumenta su resistencia a las infecciones.
Hay que tener presente que ni la uva ni ningún otro alimento terapéutico podrá producir sus mágicos efectos medicinales a no ser que suprima también los malos hábitos dietéticos que se hallan en la raíz de los problemas. Todos los alimentos terapéuticos actúan mejor cuando se ayuna unos cuantos días y se los consume como dieta exclusiva. Si le sugiere usted este tratamiento para la gota o la artritis al típico médico norteamericano, lo más probable es que se ría de usted en sus propias narices, pero en la Unión Soviética, la comunidad médica se toma muy en serio la cura a base de uvas, así como las irrigaciones colónicas y otras formas de higiene natural. En Rusia existen enormes complejos sanitarios dedicados en exclusiva a la cura por las uvas, y suelen estar reservados con años de antelación por ciudadanos
soviéticos que acostumbran pasar sus vacaciones en tales establecimientos a fin de restablecerse de las dolencias crónicas e intoxicaciones causadas por la vida urbana contemporánea.
Llegados aquí, conviene decir unas palabras sobre los suplementos vitamínicos y minerales. La mayoría de las llamadas vitaminas «naturales» que se hallan hoy a la venta son en realidad productos sintéticos, o bien extractos cristalizados de productos naturales como el salvado, hígado, mantequilla y cítricos. El proceso de extracción exige la aplicación de poderosos disolventes químicos como el éter, la bencina y el alcohol metílico, y de precipitantes como el cloruro de bario o las sales de aluminio y de plomo, así como una destilación a elevadas temperaturas. Todos estos tratamientos químicos desnaturalizan las vitaminas, las Privan de sus sinergizadores naturales y destruyen las enzimas asociadas.
Hace decenios que se observó que todos los animales de laboratorio alimentados con dietas «científicamente equilibradas» a base de pienso seco con la adición de minerales y vitaminas sintéticas suelen comerse sus propios excrementos. ¿Por qué? Porque, a pesar de su dieta «enriquecida», su alimentación no contiene nada crudo o fresco y, por tanto, carece de enzimas. De ahí que los animales reciclen instintivamente sus limitados recursos de vitaminas y enzimas, ingiriendo sus propias heces.
Las pruebas contra la eficacia de las vitaminas sintéticas son abrumadoras. En 1942, el Journal of Inmunology publicó los siguientes resultados de un experimento realizado con conejos: cuando se les administraba vitamina C sintética, los niveles de ácido ascórbico en sangre no aumentaban; cuando se los alimentaba con coles crudas, los nivele ácido ascórbico en sangre aumentaban significativamente. En 1951, el Dr. E. Cruckshank informó en Food and Nutrition que los pollitos de un grupo alimentado con vitamina D sintética alcanzaron un peso medio de 345 gramos, frente a los 400 gramos del grupo alimentado con vitamina D natural extraída del aceite de hígado de bacalao. El 60 Por ciento de los pollitos del grupo alimentado sintéticamente murieron antes de alcanzar la madurez, en tanto que ni uno solo de los alimentados naturalmente murió prematuramente.
En la actualidad se ha impuesto la costumbre de tomar grandes dosis de vitaminas y minerales, en la creencia de que basta con eso para garantizar la salud y la longevidad. No es así. La clave de la terapia vitamínica es el equilibrio, no la cantidad, cosa que concuerda perfectamente con los principios básicos del Tao. «Equilibrio» no significa únicamente ingerir toda la gama de vitaminas necesarias en sus correctas proporciones, sino también equilibrar los suplementos de vitaminas con unos hábitos dietéticos correctos, una nutrición adecuada, ejercicio regular y un estilo de vida sano. Tal y como señala el Dr. Charles G. King, «la misma cantidad de un nutriente determinado puede resultar óptima, tóxica o insuficiente, según la cantidad de otros nutrientes que se ingiera». Entre esos otros nutrientes, los más importantes son quizá las enzimas, pues resultan absolutamente indispensables para la correcta metabolización de los suplementos de vitaminas y minerales, y son también los que más escasean en las dietas modernas. A menos que se nutra usted exclusivamente con alimentos crudos, los suplementos de enzimas extraídos de fuentes naturales son igual de importantes que los suplementos de vitaminas y minerales.
Los alimentos frescos y saludables contienen todos los factores conocidos y desconocidos que hacen falta para una óptima salud y longevidad. La vitamina B12, por ejemplo, fue «descubierta» y aislada en 1954, pero antes de esa fecha la gente obtenía igualmente sus dosis cotidianas de este vital elemento gracias a los alimentos naturales, sin que nadie la supiera. Los alimentos frescos no adulterados
contienen probablemente docenas de factores nutritivos esenciales todavía no «descubiertos» ni aislados por los científicos. Las personas que se limitan a una dieta de alimentos elaborados y refinados, complementada con vitaminas sintéticas, se están privando de todos los factores desconocidos pero esenciales para la salud y la longevidad- que contiene el menú de la Madre Naturaleza.
Por consiguiente, lo mejor que puede hacer es basarse principalmente en una dieta de alimentos naturales frescos y complementarla con vitaminas y enzimas obtenidas de fuentes naturales y tomadas en pequeñas dosis, varias veces a lo largo del día. El cuerpo es incapaz de absorber grandes dosis de ningún suplemento, de modo que se limita a excretar el sobrante con la orina y las heces. Como en todos los demás aspectos de la vida, el Tao exige armonía y equilibrio en la dieta, no una superdosis de Yin o de Yang.

Recuerden:
“La primera riqueza es la salud”. (Ralph Waldo Emerson)
“La mejor medicina es un ánimo gozoso”. (Salomón)
“Que tu alimento sea tu única medicina”. (Hipócrates)
“Lo más importante de la curación consiste en querer ser curado”. (Séneca)“La libertad y la salud se asemejan: su verdadero valor se conoce cuando nos faltan”. (Henri Becque)
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